En el mes de octubre, se celebra en la India el festival de Diwali (o Deepmala). Es un festival de alegría, donde todos se visten con ropas nuevas y prenden luces (lámparas, normalmente de barro), iluminando las calles y las casas.
Del mismo modo, en nuestras vidas deberíamos a veces - y no solamente una vez por año - prender una nueva luz, ponernos ropas nuevas y salir a vivir la vida de otra manera.
Por costumbre, creamos una vida que se parece como una senda en el suelo, un surco que va profundizándose con el pasar de los años. Pocas veces paramos en el camino y realmente analizamos lo que estamos haciendo, en que estamos viviendo y como estamos viviendo.
Quizá sea la hora de prender esta lámpara en nuestra vida y comprender la realidad de esta. Comprendiendo su realidad, podemos entonces cambiar el sendero, el camino que seguimos.
Entender la vida que llevamos
La vida es un conjunto extremadamente complejo de variables. Se podría dividir en áreas (familia, trabajo, amigos) o bien verla como una evolución lineal (infancia, adolescencia, edad adulta, vejez), pero no importa como la tomemos, siempre aparecerá compleja: en el trabajo, cosas de familia van a interferir y en la edad adulta, algunas veces trazas infantiles de personalidad aparecerán.
Así que el análisis lógico no nos permite entender la vida de forma amplia. Es necesario sentirla de forma profunda dentro del propio ser. Es interiorizando la vida que la podemos comprender.
Interiorizar no es entrar en rencores o sumergirse en las injusticias que la vida normalmente presenta. Todo lo contrario, interiorizar es el primer paso para asumir las responsabilidades de la vida que tenemos. En realidad, la vida que vivimos fue creada por nosotros. Sí, otras personas y situaciones le han dado color, pero el artista máximo de nuestra vida siempre ha sido nosotros mismos.
La aceptación en este sentido es el paso más importante de la existencia humana. Es el poder del individuo sobre su propia vida.
Cambiando la vida que llevamos
Primer es necesario entender la vida que tenemos y aceptarla. Solo entonces podemos cambiarla.
El cambio no es sencillo. El ser humano es naturalmente resistente al cambio, especialmente a los radicales. Sin embargo, si no experimentamos cosas novedosas en nuestras vidas, ¿cuándo las experimentaremos?
La primera luz de todas es la luz de la espiritualidad. Es el despertar a una realidad no-física. Todo lo que vemos es físico - despertar para la espiritualidad es abrir el tercer ojo del alma. Es ver la vida en conciencia de alma.
La conciencia de alma es estar despierto, atento a esta nueva realidad, a este nuevo mundo en el cual vivimos. Es no temer la muerte, ni apegarse al mundo físico. Vivir de forma que no solamente el cuerpo sea beneficiado, sino el alma sea el primer beneficiario de cualquier acción.
La segunda luz es la luz del equilibrio. Equilibrio no significa que hacemos algo en un momento y lo opuesto después. El equilibrio es que todos los componentes de la vida estén en la medida que necesitan estar.
La lámpara utilizada en Diwali es un ejemplo del equilibrio de los elementos: la llama (fuego) necesita oxígeno (aire) para estar prendida; la lámpara misma es de greda (tierra) y hay la costumbre de lanzarla a un río (agua).
Trabajo, familia y amigos; la edad y la conciencia, y las responsabilidades, todo debe funcionar de forma armónica para que la vida que tenemos sea placentera. Si hay desequilibrio, por ejemplo, si trabajamos más de la cuenta, entonces el ser se hunde en su propio surco.
Manteniendo el cambio
Sin embargo, es importante que la lámpara nunca, nunca se apague, sino que constantemente permanezca prendida y se renueve de tiempos en tiempos.
La meditación es la clave para mantener la lámpara del alma prendida. Todos los días, dedicar un tiempo a la reflexión espiritual y la conexión con una fuente suprema, que mantenga la llama prendida.
A continuación, un ejemplo de meditación para la práctica diaria:
Me siento en silencio... y dejo que la mente se tranquilice... se calme...
En estos momentos, dejo a un lado mi trabajo diario... elevo mi pensamiento a algo más allá... al alma que soy...
Inmerso en este cuerpo, a veces me olvido de mi esencia espiritual... pero, ahora, la recuerdo plenamente... recuerdo que soy un alma... que este es mi cuerpo... soy la luz de la lámpara... este cuerpo es mi lámpara...
Esta luz se irradia a toda vuelta... su luz es paz... amor... pureza... felicidad... poder espiritual...
Alrededor de mí, la oscuridad de la vida se ilumina... siento que genero armonía a toda vuelta... que las personas que viven y conviven conmigo sienten esta misma energía... esta misma luz...
Soy una lámpara viva... eternamente prendida... en la conciencia del alma que soy... un ser de luz...
Om Shanti (soy un ser de paz)