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¿Quieres ser líder?
Como todo viaje, el camino hacia el liderazgo completo tiene sus etapas. Hay diversos momentos para un líder - unos de derrota, otros de victoria.
Si quiere ser líder, entonces necesita emprender el difícil viaje que muy pocos seres humanos osan hacer y la primera gran etapa es el viaje hacia el autoliderazgo. Hemos aprendido sobre líderes y por lo general solo nos enseñan sus obras y conquistas, algunas derrotas pero muy poco sobre el proceso interior que el líder tuvo que pasar para llegar a ser lo que finalmente fue.
Este artículo se trata de ocho pasos que son básicos para llegar a ser un líder de sí mismo. Son pasos en un viaje hacia dentro. Un viaje que no requiere pasaporte o visa, sino mucha buena voluntad y ánimo para seguir adelante.
Le invito a seguir estos ochos pasos y experimentar el autoliderazgo.
El estado de ser un observador
Cuando el líder empieza a actuar lo primero es observar, sentir el ambiente. En este intenso viaje hacia su mundo interior, el líder tiene que parar en el umbral de sí mismo y observar. -
Observar el entorno. Un líder surge en ciertos tipos de entorno. A través de una investigación de diversos líderes en la historia, nos damos cuenta que no nace en ambientes demasiado fáciles o difíciles. Hay un equilibrio: necesita retos lo suficientemente fuertes para moverlo hacia fuera de su apatía de no-líder, pero no imposibles de ser superados. Aún así, en la ausencia de este equilibrio, el entorno interior es un sitio lleno de poderes, suficientemente rico para generarlo.
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Observar a sus compañeros es clave para un buen desarrollo. En realidad, las personas que están con el líder influirán de forma decisiva en su personalidad y en el desempeño del liderazgo. Líderes autoritarios tienden a haber tenido padres o maestros autoritarios. Líderes facilitadores en algún momento encontraron un modelo a seguir en esta línea. En el caso de un camino hacia el autoliderazgo, es importante desarrollar el discernimiento para filtrar los diversos tipos de compañía que se pueda tener en las distintas etapas de la vida. El líder de sí mismo será capaz de tomar lo mejor de todos los seres humanos, sin importar de quien se trate.
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Observarse atentamente. Mirarse en el espejo físico es fácil, pero no lo es mirarse en el espejo de la mente. Por no ser físico, se requiere mucha honestidad y disciplina para hacer este ejercicio: En la gerencia se practica hace muchos años un ejercicio sencillo: mirar algo en 4 dimensiones. La primera dimensión es mi fortaleza - y, como líder, solo puedo hacer la tarea si me baso en lo poderoso que hay en mí. En la segunda, están las debilidades, pues como líder necesito recordar mis limitaciones. En la tercera y cuarta dimensiones, necesito aprender a intuir mis oportunidades futuras y las amenazas que mi crecimiento tendrá que enfrentar.
Esta es la primera estación de este largo viaje. Deténgase un momento aquí. Solo vea, escuche, sienta las señales, observe atentamente.Un diálogo interno
Pero, poco se obtiene con solo mirar las cosas. La primera forma de reflexión fue la observación, la segunda es el diálogo interno.
No, todavía no es la acción. Ser un líder no es algo común y corriente, no se puede simplemente hacer las cosas corriendo, esperando que salgan bien. Ser un líder es reflexionar.
No se habla en monólogo, sino DIÁLOGO. Es decir, voy a hablar conmigo mismo, con una parte de mí que necesito. Obviamente somos seres integrales, un todo. Se trata de estimular la comprensión de lo que hay en el mundo interior. Puede hacerlo sentado o acostado; en silencio o en voz alta, -evite hacerlo cerca de otras personas- o aún escríbase a sí mismo. En realidad, la última modalidad se utilizó bastante durante un tiempo y las personas se enviaban a sí mismas cartas de correo, hoy resulta más cómodo a través del correo electrónico.
No hay pautas definidas para este diálogo, depende de cada persona, pero el principio es este: -
Concientícese de una situación sobre la cual se hará este autodiálogo.
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Entable una conexión con una parte de sí mismo. Puede ser con la parte "mamá", "jefe", "empleado", "padre". O bien con la mente, la capacidad de decisión, la conciencia, la personalidad, etc.
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¡CREATIVIDAD! Es clave, importantísima e imprescindible, especialmente si surge alguna incomodidad, pues entonces es hora de reenfocar el tema.
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No espere llegar a conclusiones definitivas totales - que, sin embargo, pueden suceder.
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Cuando sienta que la emoción está aflorando (especialmente la negativa), vuelva a observar. Permita que los sentimientos como el amor dominen ellos son positivos; no es bueno volverse emotivo en un diálogo, las emociones pueden llevar a un callejón sin salida.
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Al final del diálogo, agradézcase esta oportunidad. Incluso, regálese algo como un paquete de papas fritas o una chaqueta para el frío que se acerca.
Hay que estar atento. Al dialogar consigo mismo, encontrará muchas respuestas, pero en gran parte no son las respuestas adecuadas.
En el paso anterior, no hay que esperar conclusiones, es importante dedicarse a encontrar las fortalezas para emprender el camino del liderazgo.Tesoros sin fin
Los recursos necesarios para adquirir todo lo que se necesita en este viaje hacia el autoliderazgo con los que no estamos acostumbrados, esperan al final del camino, nuevos valores, virtudes y talentos durmientes en el interior del ser esperan que su dueño, el líder, les abra las puertas definitivamente, para salir.
Suena poético. Y lo es, pues esta etapa está directamente relacionada con el sueño - es el "dinero" que la vida ya le dio al líder para comprar el pasaje hacia su realización desde su nacimiento, está ahí, esperando ser utilizado.
Sí, porque la mayor parte del tiempo, usamos solo lo que necesitamos para la supervivencia. La pirámide de Maslow se aplica a la mayor parte de la población mundial y esta ignora lo trascendental que siempre tuvo adentro al poner la autorrealización como un último y, aparentemente, inalcanzable objetivo. Según Maslow, mientras no se satisfagan las necesidades básicas, no hay especial para esta etapa. Desafortunadamente, es verdad - pero no para los viajeros en este sendero del autoliderazgo.
De la conversación con el propio ser, esta es la parte del diálogo que debe ser utilizada para el futuro. ¿Cómo? -
Recuerdos. Lo primero es recordar lo positivo y poderoso que se hizo en la vida. Puede haber sido algo tan sencillo como salvar a un gatito de una tormenta o aún la vida de una persona. Pero todos hemos tenido actos heroicos y esta es la hora para recordarlos.
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Satisfacción. La plenitud es la indicación más clara de que hay algo bello y poderoso por detrás. Es una sensación que no se debe perder. Al sentir satisfacción, debe preguntar: ¿por qué? ¿Qué hay por detrás de eso?
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Experiencia de la Riqueza Interior. Una persona rica no piensa dos veces antes de comprar algo que necesita, o viajar a alguna parte donde habrá beneficio. ¿Recuerda aquella vez que hizo algo sin pensar dos veces, solo porque le daba beneficio? Pues ahí está otra clave importante. Hubo la experiencia de la riqueza en esa situación y si la recuerda bien, ahí está el "dinero" que utilizó para "pagar" por ella.
Las armas espirituales de un líder
¿Qué más tenemos adentro?
Un verdadero líder necesita armas, pues hay un mundo peligroso esperándolo. Los antiguos líderes usaban armas letales con las que se defendían y conquistaban otros pueblos. Otros líderes, han usado las armas de las palabras, sentimientos y el poderoso carisma.
Para el liderazgo actual, donde las situaciones muchas veces parecen más complejas que las antiguas batallas, aunque afortunadamente menos letales, los poderes espirituales interiores son las armas con que un líder cuenta para seguir adelante en su camino.
Son ocho los poderes que servirán al líder: -
Introspección. Silencio. Del silencio, surgen las mejores ideas, las mejores acciones. Y el líder, más que nadie, necesita este silencio. Pero no es un silencio cualquiera. Es entrar en lo más profundo de su interior. En realidad, al hacer un diálogo interno, ya se está haciendo introspección. ¿De qué manera se convierte en un poder? Cuando hay situaciones con las cuales el líder no sabe tratar, o no se siente lo suficientemente poderoso para ello, en su interior existe este lugar tranquilo donde puede ir para recargarse. Esto es introspección. Silencio.
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Tolerancia. Hay que salir y encarar las situaciones que el mundo presenta. Adentro del ser, hay un poder muy valioso, que es la tolerancia. No es aguantar o soportar en silencio - este es negativo-, reprimiendo el deseo de reaccionar. Es entender qué necesita recibir la situación del líder. Comprender que un líder siempre existe para dar, no para tomar algo. ¿Cuándo utilizamos la tolerancia? Cuando hay situaciones de corto plazo, que no afectan principios personales.
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Ajustarse. Cuando el líder reconoce todo lo que tiene adentro, no teme tanto las amenazas externas. Hay situaciones que requieren ser comprendidas y aceptadas tal como son. Por alguna razón son negativas, pero no se las puede combatir. Nuevamente, el líder requiere mucho poder para convivir con algo que no es bueno. Por ejemplo, a veces hay que convivir con personas que son muy iracundas, no se puede echarlas a la calle. Y, realmente, no importa como son los demás, porque el líder es fuerte y no se deja perturbar por las debilidades exteriores. ¿Cuándo usamos este poder? Cuando hay situaciones de largo plazo, que no podemos evitar y que no afectan principios personales.
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Enfrentar. Hay momentos que el líder necesita blandir su espada, no para matar, sino para defender una verdad. Pues la verdad es el fundamento de la existencia de un líder. Un líder verdadero siempre ha existido con el objetivo de encaminar a las demás personas hacia esta verdad. No es luchar o pelear, sino encarar las circunstancias con valor y firmeza ¿En qué momento enfrentamos? Cuando hay situaciones que violentan a otros.
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Cooperar. Es la habilidad del líder de ir en lo más profundo de su ser y buscar motivos para estimular a otros a que cooperen en alguna actividad específica. No es sencillo reunir diversas personas e identificar sus potencialidades para completar una tarea y el carisma externo no siempre es la solución. El poder de cooperar hace que el líder se torne en ejemplo para los otros, así todos querrán estar presentes en la actividad específica. ¿Cuándo usamos este poder? Cuando hay situaciones por solucionar en equipo.
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Discernir. Otra necesidad del líder es tomar una decisión. Normalmente, el líder se basa en factores externos y estadísticos. Sin embargo, es útil ir hacia dentro de sí. La razón es que las actividades realizadas no son solamente para un momento específico, sino que tendrán consecuencias a largo plazo. Cuando el líder penetra en su ser, es capaz de recuperar este poder tan valioso, una especie de intuición, capaz de decirle por donde seguir. ¿En qué instante se discierne? Cuando se está delante de una decisión que tiene que ser tomada - pero antes de tomarla.
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Juzgar. A pesar de su nombre, es un poder que se refiere a la puesta en acción de cualquier discernimiento hecho. Una cosa es entender que algo tiene que ser realizado, pero otra muy distinta es ser capaz de ejecutarlo. Como un juez, el líder dicta un veredicto y lo pone en acción ¿Cuándo? Cuando se está delante de una decisión que tiene que ser tomada, después de discernir por la mejor opción.
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Empacar. Al final de un ciclo de acciones, el líder necesita empacar maletas y seguir viaje a la próxima actividad. Es preciso evaluar y corregir, sanar el alma de heridas que puedan haber surgido simplemente, relajarse y retomar poder. Es la introspección, pero ya cuando ha terminado todo. Es silencio, pero en un diálogo interno. Es comprenderse y afianzar el amor que se tiene por sí mismo y por los demás seres. ¿En qué momento se empaca? Cuando se termina un ciclo de actividades. Es volver hacia dentro. Silencio.
El servicio de liderazgo a través del comportamiento
Ahora, respira hondo. Y regresa.
Uno de los mayores peligros del proceso espiritual es el aislamiento. Quedarse en el camino espiritual y perder el contacto con la realidad es un grave problema.
El líder existe para estar en el mundo y ayudarlo a progresar, trascendiendo las situaciones que hoy vive. El líder es el eslabón entre dos mundos, uno viejo y decadente, otro nuevo y mejorado.
El líder trabaja con la utopía y es fácil caer en la mera imaginación. Sin embargo, no podemos olvidar algo: es bueno soñar, pero no quedarse dormido.
En esta fase, salga a caminar. Al trabajar, hágalo con conciencia. Viva la vida, experimente todo lo que existe en ella y aplique los resultados de lo que se hizo antes. En este viaje hacia el autoliderazgo, es fundamental que el líder cambie su comportamiento personal.
Líderes no son jefes, aunque muchos jefes sean líderes. Los líderes deben inspirar y motivar, sacar lo mejor de cada ser humano, hacerlo sentirse el ser más importante del universo. Este es el momento para ello.
En medio del huracán, hay un lugar de paz
Al salir, el líder se da cuenta del valor de estar adentro. Más allá de todas las estaciones, en un momento sublime y único, el líder encuentra la fuente de paz que terminará con su sed.
El líder necesita mucha paz, el silencio es su poder y la paz la herramienta para recuperar aspectos internos y externos olvidados en algún momento. Pues el líder no reacciona, sino actúa y es la paz que le pone el freno a las reacciones más instintivas.
No es, por lo tanto, la paz pasiva, esta paz "perezosa" que experimentamos en algún instante. Tampoco es la paz de la fuga que nos alivia del stress diario. La paz interna nos alimenta, recarga y da energía para seguir la batalla que estamos emprendiendo.
Ya que no es una batalla contra otros, aunque externamente pudiera parecer, el líder necesita estar siempre y constantemente recargándose. Es una batalla contra sus propias tendencias negativas - el enemigo vive con uno mismo.
Esta percepción es fundamental al nuevo líder: no hay enemigos afuera. Hay situaciones por superar y vencer. Hay personas por liderar hacia un nuevo orden. Hay problemas que tienen que resolverse. Pero el líder no tiene enemigos. Es decir, el verdadero huracán está en el interior del ser, en su parte más externa, donde por primera vez el líder observó - y conviene volver a este estado y observar como está todo en esta área.
Es bien adentro que la paz se ubica. La paz es natural y original a todos los seres humanos. Es más que una respiración profunda, es este lugar donde no hay cambios, donde todo está como siempre estuvo, en el corazón del individuo.
El descubrimiento del amor verdadero
Al estar inmerso en la paz, el líder empieza a tener una conciencia mucho más amplia. Puede que la tarea sea un proyecto de mudanza de departamento. O bien sea la creación de una empresa, la formación de una familia o la elección de un nuevo presidente de algún sindicato.
No importa lo que sea, el líder necesita pasar por todos los pasos anteriores para experimentar este: el amor incondicional por todos.
Amor es una palabra que se ha superficializado mucho. Corresponde al apego que una persona tiene por otra, o bien un deseo que siente. Es la sensación de que una persona no puede vivir sin la otra, o las otras.
El amor interior, que está casi al final de este largo viaje es distinto y tiene muchas características: -
Por el propio ser. El primer amor que se siente es hacia uno mismo. Uno de los efectos de este viaje es aprender a conocerse y amarse tal como se es. El líder ve sus poderes y sus tesoros y es imposible no haber aprendido a quererse mucho. Quizá las circunstancias externas no sean de todo benéficas, pero sin duda las interiores son extremadamente positivas. El líder se ama, sin condiciones y este amor funciona como un refugio verdadero. No es un lugar de fuga después de una derrota, donde los perdedores van a lamerse las heridas; más bien es el lugar donde el líder recupera la confianza y fe que tiene en sí mismo.
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Por los demás. Sí, es adentro que se encuentra el verdadero amor por los otros. El amor externo, como se habló antes, es hoy en día una mezcla entre apegos y deseos. Pero, en el interior, hay un amor que se basa en la igualdad de todos, pues bien adentro todos somos iguales, no hay diferencias sustanciales. Amar a los demás desde este punto de vista tan intimista es mirarlos como seres con un enorme potencial energético, como líderes que a cualquier momento podrán cambiar para siempre las circunstancias exteriores. Es respetar y, sobretodo, no condicionar los sentimientos que se da a los demás. Es lo que permite al líder recuperar la conciencia que no hay enemigos afuera.
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Por Dios. Un ser superior existe y en el fondo del ser están las huellas de su existencia. Así como un hijo tiene en sus genes las marcas de sus padres, lo mismo sucede con el ser espiritual. No es un Dios religioso, pues adentro no hay iglesias o templos donde orar. Es Dios, la Fuerza Suprema, aquel que tiene todo el conocimiento posible. En una escritura hindú, Dios aparece en una forma humana, como un asesor de guerra - algo que suena difícil de entender. Pero, si pensamos en el campo de batalla como interno, entonces suena lógico: Dios es nuestro asesor para comprender cual es la verdadera guerra y ayudarnos a vencerla.
Momentos de ser semilla
Entonces viene el momento de un descanso aún más profundo. Viene el momento de dejar de ser humano, de ser líder, hombre o mujer. Viene el momento de sentirse como una semilla.
En la semilla está la información de todo el árbol. En este punto del viaje, el líder simplemente se entrega a una realidad más profunda sobre sí mismo: yo soy un ser espiritual.
Los líderes son personas especiales, pero necesitan llegar a la última estación para corregir muchas cosas en sí mismos.
Es en este momento de ser semilla, que el líder descubre la fuerza necesaria para superar momentos de angustia, crisis o caos - en realidad, no es solamente superar, sino modificar estas situaciones para siempre.
Pues cuando la semilla es cambiada, también cambia el árbol y sus frutas.
Todos queremos líderes distintos. Todos queremos ser líderes distintos de lo que hoy somos. Esta es la estación del viaje donde esto se vuelve posible.
Es considerarse un punto de luz, una energía solamente. Concentrarse en sí mismo y dejar que el amor fluya libremente por su ser.
Permitir que la paz tome cuenta de su conciencia. Ya no hay guerras por batallar, ni victorias para disfrutar. Simplemente hay el silencio.
El líder es un ser que ya no está afuera, sino adentro. Los poderes y los tesoros interiores se muestran en todo su esplendor.
Ya no hay un diálogo interior, sino un silencio profundo que funciona como la conversación entre dos personas que se conocen y respetan tanto que no tienen necesidad de intercambiar palabras. El líder se conoce muy bien, por eso no habla, simplemente se mira.
Se observa. Ve atentamente su propio crecimiento.
Entonces, abre los ojos, listo para continuar a desempeñar el rol que la vida le dio.
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