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BRAHMA
KUMARIS |
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En cierto pueblo en el este de India, vivía un sastre llamado Somilaka. La ropa que confeccionaba era fina y elegante. Sin embargo, su ingreso solo era suficiente para sostener su familia. En otro lugar otros sastres, quienes producían ropa de inferior calidad, habían llegado a ser muy ricos.
Por esta causa el sastre decidió buscar mejor suerte en otro lugar. Le dijo a su esposa que se iría a otro pueblo a ganar más dinero. Su esposa pensó que él estaba equivocado al creer que podría ganar más dinero en otro lugar, cuando no podía hacer más dinero donde vivía. Ella le dijo que cualquiera que fuera el destino sucedería y que cualquier cosa que no tuviese predestinada vendría a nuestras manos y se nos escurriría. Somilaka respondió que ningún plan podría ser exitoso sin un esfuerzo determinado.
- Aún si el destino le coloca alimento disponible, uno debe estirar la mano para alcanzarlo.
Así es que el sastre dejó su hogar y se fue a un pueblo vecino. Vivió allí por tres años hasta que ganó 300 monedas de oro. Entonces empezó su viaje de regreso a casa. Estaba atravesando la jungla cuando empezó a anochecer y decidió pasarla arriba de un árbol para protegerse de los animales salvajes y los ladrones. Mientras dormía tuvo un sueño: vio la sombra de dos figuras discutiendo entre sí
- ¡Acción! - le dijo al otro - ¿Por qué permitió que Somilaka gane trescientas monedas de oro cuando su destino es ganar solamente lo que él requiere para subsistir?
- Destino, - respondió el otro - este hombre ha trabajado muy duro así que tuve que recompensarlo por sus acciones Pero está en tus manos cuanto él pueda retener.
Cuando Somilaka se despertó, se dio cuenta que su dinero había desaparecido.
Estaba conmocionado y triste. Pensó: "Es una vergüenza volver a casa con las manos vacías." Entonces decidió volver al pueblo de donde venía.
En un año Somilaka ganó 5000 monedas de oro y emprendió su viaje de regreso a casa. Cuando estaba en mitad de su viaje, la noche empezó a caer, pero no se detuvo por miedo a perder su dinero. Estaba muy cansado pero el se mantuvo caminando. De pronto escuchó dos voces. Era un dialogo entre la acción y el destino y al final del diálogo Acción le dijo a Destino:
- Decidamos cuánto dinero Somilaka debe retener.
Cuando Somilaka miró en su mochila encontró que el oro había desaparecido, por lo que se sintió completamente desconsolado y con el corazón roto. Pensó que era inútil llevar esa vida. Entonces Decidió colgarse y acabar con su vida. Creó una soga con bejucos y justo cuando iba a colgarse, escucho una voz desde el cielo. La voz decía.
- Detente. Soy yo, el Destino quien se ha llevado tu dinero. Yo no podía permitir que recibieras ni un peso más que el que necesitas para tu comida y vestido. Sin embargo estoy complacido con tu trabajo duro y determinación. Así que puedes pedir cualquier cosa y yo te la daré.
- Por favor dame mucho dinero, dijo Somilaka.
- Pero, ¿qué vas a hacer con dinero que no eres capaz de disfrutar? - le preguntó el Destino - Regresa al pueblo de donde viniste y visita a dos comerciantes llamados Kirorimal y Kripashankar. Cuando hayas observado su comportamiento, entonces puedes decidir si quieres mucho dinero que no puedas disfrutar o tener menos dinero y disfrutar lo que tienes.
Somilaka regresó al pueblo un tanto confundido. Estaba muy cansado, pero cuando encontró la casa de Kirorimal se presentó. El comerciante y su familia rehusaron atenderlo pero él hábilmente logro entrar. Ellos le dieron comida de una manera despectiva. Al siguiente día, cuando se levantó encontró que Kirorimal había enfermado en cólera.
Somilaka partió a la casa del otro comerciante. Cuando llegó a casa de Kripashankar, fue recibido muy gentilmente. Le facilitaron una excelente habitación con baño. Descansó en una confortable cama. En un sueño se dio cuenta que Kripashankar no era un hombre rico y que había prestado dinero.
Al siguiente día, cuando se levantó encontró que un sirviente de la corte del Rey había venido con dinero para Kripashankar.
Somilaka agradeció a Kripashankar su hospitalidad y partió. Decidió que no quería ser rico y miserable como Kirorimal. Era mejor ser como Kripashankar y vivir con generosidad. Cuando alcanzó la jungla, escuchó la voz de Destino de nuevo y le pidió que le diera tanto dinero como él pudiese disfrutar.
Somilaka agradeció por su fortuna y regresó feliz a su casa.
En el camino, pensó acerca de su experiencia: "Cualquier cosa que esté destinada para mí, la recibiré no importa cuantos obstáculos tenga que enfrentar y lo que desee y no consiga, incluso después de un trabajo duro, significa que no era para mí. Así que, disfrutaré lo que tenga y no querré lo que no tenga y usaré mi dinero próspera y generosamente.
Ten a Dios como tu verdadero amigo y Él te tendrá en consideración siempre.
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