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BRAHMA
KUMARIS |
BK@net, LA RED DE INFORMACIÓN POSITIVA
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Responsabilidad
un equilibrio bien humano
| Marcelo
Bulk es coordinador de las actividades de Brahma
Kumaris en Colombia. Basado en Bogotá, también se desempeña en el área
de desarrollo humano como consultor y es autor de diversos libros.
Antes de leer este artículo, se sugiere que lea el cuento ¿Quién será el nuevo jefe?
¿Por qué cree usted que la toma de decisiones no es siempre efectiva? tomadedecisiones@bkcolombia.info
De 1 a 10, ¿cómo se califica usted con relación a asumir las consecuencias de sus actos?
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Siento que la vida es una suma de decisiones y sus consecuencias. Pensamos algo para hacer, discernimos internamente si lo hacemos o no, ejecutamos (o no) la acción y después vienen las consecuencias. Es un proceso delicado. La primera etapa, la de la reflexión, no siempre es posible o no estamos acostumbrados con ella, lo que hace que tengamos que confiar en nuestros valores más intrínsecos que actuarán "instintivamente". No son los valores que quisiéramos tener, o pensamos tener, sino los que realmente tenemos, son los que van a movernos hacia alguna parte, correcta o no desde el punto de vista general. A continuación, hay que actuar o no. La acción exige mucha energía del ser y causa un impacto en él. Pero, es después de la acción, que la vida continúa. O empieza. Lo que me gustaría ser... Gran parte de la humanidad preferiría tener una vida sin problemas, como una calle sin huecos: nacer en una familia agradable, tener hermanos simpáticos, ir a una escuela donde se encontrarían compañeros que le entiendan a uno, conocer a una pareja especial, casarse y no tener problemas algunos con la pareja, tener el número de hijos deseados, hijos que, desde luego, no encuentren ningún sufrimiento, morir a una edad muy anciana de muerte bien natural, mientras quedes dormido y dejar un legado valioso suficiente para la próxima generación. Por detrás de este sueño, sin embargo, hay una expectativa: el de que los demás tienen que ser simpáticos, agradables o bien entender a uno. Y esto es algo que no puedo asumir que suceda o no. Lo único sobre lo cual tengo control es sobre mi propio ser y es lo único que puedo esperar. No puedo esperar que mi familia sea agradable - ellos no dependen de mis esperanzas o expectativas. Van a ser lo que tienen que ser. Pero, sí, a pesar de las circunstancias, yo puedo ser una persona agradable. Es mi opción, es mi decisión. Como consecuencia, viviré en un mundo donde muchas veces me probarán, pero nuevamente depende de mi ser y de mis acciones, lo que quiero ser y experimentar. Y cada acción tendrá una consecuencia. Consecuencias Se puede pensar en asumir las consecuencias de los actos buenos: responsabilizarse en multiplicar la metodología para que más personas puedan hacer actos tan significativamente excelentes. Además, estar atento para que la creación no muera, para que lo que se hizo continúe a lo largo del tiempo. Siempre que tomo una decisión y la llevo a la práctica, voy a experimentar beneficios, pero también tendré que asumir las consecuencias negativas de este acto. No siempre es sencillo, pero es el equilibrio que hoy necesitamos. La sociedad en que vivimos ha abandonado con el pasar de los años la necesidad de asumir las consecuencias de lo que hace. Mirando los noticieros, notamos situaciones que fueron creadas hace muchas décadas, pero que hasta ahora ninguno de los actores involucrados decidió parar y decir: "Fui yo, fue mi error, perdónenme, desde ahora lo haré bien." Lo único que eso causa es un aumento del conflicto. Si vamos a las capas más "micros" de esta sociedad, veremos estudiantes frustrados porque no lograron pasar algún examen, culpando a su profesor por rígido, sin asumir el hecho de que no estudiaron como deberían. O bien, un padre negándose a admitir su fracaso profesional, echándole la culpa a su familia o a su jefe. Quizá encontraremos a un político, quien afirma que la culpa es del partido opositor. La lista continúa y es bien larga. Cuando finalmente llegamos al individuo y a decisiones trascendentales en su existencia como el camino espiritual por seguir, como aplicar su propósito en la vida, como cumplir con su visión - lo encontramos "desempoderado", es decir, sin fuerzas para asumir las consecuencias de lo que ha hecho. No depende de él... Autodudas Al no asumir las consecuencias de lo que hace, el ser empieza a dudar de sí mismo. En realidad, somos arquitectos de nuestro propio destino y un arquitecto debe tener la libertad y poder suficientes para crear. Cuando realizamos algo y no asumimos la responsabilidad de lo que se genera, simplemente estamos diciendo para nosotros mismos: "lo que hice fue tan malo, que no vale la pena seguir con eso." Cerramos una puerta para la enseñanza de otros o bien para el perdón. Es importante que cada persona asuma sus propias responsabilidades. Toda consecuencia de una acción sin duda debe ser capaz de ser absorbida por la persona que actuó, siguiendo un principio muy sencillo: que nadie puede crear algo que no pueda manejar. El autoempoderamiento Lo primero entonces es tomar poder de alguna fuente. Una fuerza lo suficientemente grande para permitirme asumir todo lo que he hecho en mi vida. En la medida que me fortalezco, entonces puedo corregir algunos errores y reinvertir los aciertos. Lo más importante es que seré capaz de pararme y decir: "¡Fui yo!" La única fuente capaz de dar tanto poder, sin generar más deudas al ser - es decir, que no sea un préstamo de fuerza, sino una donación - es un Ser Supremo. Como si fuera el Arquitecto Supremo, Él está listo para darme la energía que necesito para continuar con mi vida y, si es necesario, derrumbar algunos muros innecesarios y construir una nueva casa. |
La meditación para el reequilibrio La meditación es una herramienta muy útil, pero muchos la utilizan pocas veces y siempre para lo mismo. De acuerdo con la necesidad, puedo usarla para diversas funciones, es como un martillo que, además de martillar y sacar los clavos de la pared, también puede servir para escarbar pequeños huecos, abrir latas y cualquier cosa que la imaginación permita. Así que, vamos a meditar para:
Sentado, de forma cómoda... Puedo sentir que mi cuerpo está bien... Tranquilo... Por ahora, estoy libre... Completamente desprendido de otros eventos... Estoy solo, mirando el infinito... Aprendiendo a ver el futuro que me espera... Un futuro que, desde luego, será construido... Sobre la plataforma de mi presente... Que, a su vez, fue construido... Sobre el piso de mi pasado... En este momento, me veo a mí mismo... Con mucha, mucha paz... Pues el infinito inspira paz... La vida que está por venir, inspira calma... Sé que tengo el poder sobre esta vida... Que soy el arquitecto e ingeniero de mi propia vida... Que seré capaz de superar cualquier adversidad que surja... Y ayudaré a otros a hacer lo mismo... Esta paz que tengo es muy profunda... Me hace sentir como si, por unos momentos, no tuviera cuerpo... Como si estuviera flotando en el aire... Volando... Hacia otra dimensión... Donde hay aún más paz... Y donde vive un ser realmente especial... El Arquitecto Supremo, Dios... Fácilmente llego hasta Él... Fácilmente me acerco a Él... Fácilmente siento su amor y poder venir hacia mí... Un amor que me permite estar con Él, sin culpas... Lleno de paz... Despreocupado... Y, sin culpas, junto a Él, miro la obra de mi vida... Desde arriba, me doy cuenta de muchas partes donde no he continuado a construir... Partes abandonadas de mi vida... Sueños dejados por haberse tornado en consecuencias malas... Pero, ahora, con Dios, me doy cuenta que nada es malo... Que es bueno asumir todo lo que hice... Después de todo, hubo tanto esfuerzo involucrado... Y para esto es el poder que viene de Él... Poder suficiente para que yo pueda cambiar la forma de mi vida... Poder que me da coraje para crear y recrear... Y asumir la responsabilidad plena de mi obra... Sin esperar de los demás... Abriendo los brazos, listo para aceptar errores y aciertos... Listo para realmente estar a cargo de esta inmensa obra... Y, después de guardar unos minutos de silencio... Empiezo a regresar... Para empezar a construir... En paz... Abro los ojos... Miro al infinito... En paz... Siempre...
Om Shanti
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