Las Flores del Vecino
¿Te gusta la jardinería? Bueno, quizá no mucho, pero sí te va a gustar esta
jardinería.
En primer lugar, necesitas flores de verdad. Puede ser una docena o más de flores, las
más bonitas y/o fragantes que puedas encontrar.
Coloque las flores en algún sitio bien especial
para ti. Y ahora, vamos al taller...
La idea es recordar a alguien con quien tienes problemas.
Puede ser tu vecino, un compañero de trabajo o aún la pareja. De todas formas, en el taller se llamará TU
VECINO.
Ahora, imagina que este jardín es ¡TU VECINO! Sí, eso mismo, el jardín delante de ti es
tu mismo vecino.
Con unas cintas adhesivas a unos papelitos, vas a nombrar cada flor con una
cualidad que ves en esta persona. NO VALE DECIR QUE NO HAY CUALIDADES: ahí tienes un jardín lleno de
flores, ¿verdad?
Después de nombrar las flores, ahora nombra la tierra, es decir, reconoce en qué
medio fue criado TU VECINO: la comunidad, tipo de padres que tuvo/tiene, la religión, etc.
Ahora,
viene la hora de buscar los defectos, sí porque probablemente haz peleado con TU VECINO por algunos de
sus defectos. Lo mismo: encontrar los defectos (que pueden ser espinas, pétalos gastados, aún un gusano)
y nómbralos también (excepto el gusano).
Bueno, después de preparar tal jardín inusual, es hora de compararlo con la realidad. Trate de
entender a TU VECINO, como un buen jardinero haría con su jardín. ¿Por qué esta flor no crece más - si
creciera, entonces no tendría problemas con él/ella? ¿Cómo puedo remover este defecto del
jardín?
Esto ayuda a ver lo positivo de la otra persona, sin negar lo negativo. Es una forma de
contextualizar una realidad.
Una variación de este taller es que, después de hacer todo el proceso
anterior, cubrir el jardín con una tela, ojalá con caracteres muy feos o bien una tela sucia o rota. La idea es
mostrar que la situación actual negativa es tan negativa que impide que veas lo bonito que tienes. Descubra
el jardín, es decir, descubra TU VECINO y vea todo lo hermoso que posee.
EN EL MES SIGUIENTE, VAMOS A DESCUBRIR el Espejo, espejo mío...
El comienzo de la transformación del carácter de los otros es cuando tienes buenos deseos por ellos