REFLEXIONES


La NAVIDAD

 

Es una época de transición entre un año que se termina y uno que comienza. Una época de reflexión, en que el espíritu se llena de esperanza y siempre se piensa que lo que esta por venir posiblemente es mejor. Es un momento lleno de símbolos y significados de luces y de magia. Es un momento de novedad y de renovar; en este momento tratamos de reconciliarnos y dejar con nosotros, todo aquello que nos pareció positivo y que nos dejo algo de enseñanza. Entonces también es una época de perdón y limpieza, de tal manera que ningún aspecto negativo del pasado debería marcar nuestro paso. Por el contrario renovamos nuestros propósitos y marchamos con seguridad hacia el éxito.

Es un momento de lleno de símbolos expresado con regalos que muestran generosidad, como recompensa a los esfuerzos, como extendiendo manos, como brindando apoyo. Es una época que se llena de un espíritu de inocencia, vivacidad y alegría. Donde el alma se llena con sentimientos de recibir lo mejor, tal vez nuevas oportunidades, tal vez nuevas posibilidades para progresar y mejorar. El espíritu de la navidad muestra siempre a alguien que esta donando y alguien que recibe de una manera secreta o incógnita.


Este periodo del año podemos hacer ese pare y pensar en los regalos que podemos recibir y los que podemos dar, mediante los cuales expresamos lo queremos realmente dar de nosotros llevando así alegría y felicidad a las personas que más queremos. Pero en realidad estos símbolos, este ritual, puede significar algo especial. Por ejemplo, podemos preguntarnos ¿qué es lo que podemos dar de nosotros mismos que pueda llevar para las otras personas algo positivo, llevando felicidad y esperanza a las otras personas?.

Nuestra vida deberíamos convertirla en una época de navidad donde renovemos el espíritu y sentimientos de esperanza. Aquella época en la cual ponemos en práctica lo mejor de nosotros, recibiendo como regalo los efectos de las interacciones positivas. Podemos crear un espacio en nuestra vida para renovar nuestro espíritu, darnos cuenta de lo valioso que poseemos y convertirnos en el Santa Claus para los otros. Este es un esfuerzo incógnito que cada uno podrá hacer. De pronto la humanidad entera está esperando por nuestros regalos.

Primero tenemos que traer esperanza y novedad. Al encenderse nuestra estrella iluminamos con nuestros valores, nuestras acciones, y mostramos belleza de tal manera que las personas también experimenten esta renovación y traigan mejoramiento y esperanza.


La navidad es la época de las luces y del fuego donde compartimos estos regalos, comienza a iluminarse nuestras interrelaciones y nuestro entorno; es una época para Iluminar y destellear lo mejor de cada uno. Para que el día siguiente de la humanidad comience con lo mejor.

Debemos velar por que el espíritu de la navidad no se apague, por el contrario que sea permanente. Definitivamente es necesario finalizar todo, terminar con todo lo pasado, quedarnos solo con lo productivo de él y lo que nos brinda enseñanza. Ahora debo renovar mis propósitos proyectar un futuro mejor; esto no debe quedarse solo como buenos deseos, por el contrario debe ser hechos que me den seguridad y confianza para obtener lo que deseo. Este cambio solo llegará cuando comencemos a cambiar viejos hábitos, viejas maneras de pensar o hacer las cosas, junto con eso rodeándome de un ambiente adecuado y propicio para el cambio. El quedarse en el deseo hace que me coloque a la espera de, que asuma una posición pasiva. Espero que otros den el primer paso por mí, que ellos comiencen. La realidad es que de ese modo la novedad no va a llegar y mi esperanza se va a perder, así como mi confianza en la posibilidad de mejorar y seguramente voy a comenzar a culpar a otros por que estos deseos de que todo cambie no son satisfechos. Estoy esperando que los regalos lleguen a mí sin realizar ningún esfuerzo, mi relación con los otros entonces la sustento en el tomar, cuando por el contrario debería ser la de dar. Cuando no sé lo que poseo, entonces quiero solo tomar, pero lo que tomo no llena todo el vacío que he creado por dentro. Una ley universal dice que para "obtener primero debo dar", es una ley también de los negocios, para "obtener primero debo invertir". Entonces nuestra posición no debe ser pasiva, debo tomar la iniciativa y dar el primer paso para traer novedad.


Es necesario crear autoconfianza buscando en mí lo que es más positivo y valioso y colocarlo en la práctica cotidiana, para que se desarrolle y tome fuerza, entonces que apartemos un momento dentro de nuestro día, donde respire un poco, me relaje, escuchando una música suave, en un ambiente o lugar silencioso, tranquilo, comience a pensar y a experimentar en lo que es más positivo de mí, lo que las otras personas aprecian de mí y que es lo que más necesitan que yo les pueda proveer.

Este espíritu de esperanza, de luz, de alegría y entusiasmo lo debo utilizar como la energía inicial para tomar la decisión de comenzar esa renovación. No debo dejar que se agote en la medida que comienza el nuevo periodo; debo incrementarla, contagiar a otros de esa energía. Encontrando todo aquello positivo de mí crezco en esa autoconfianza, fortalezco mi esperanza y estoy listo para dar a otros, para ser el que esta dispuesto en dar el primer paso para traer novedad a la vida.


Llenemos la noche del escepticismo, conformismo y la desesperanza con los destellos coloridos de nuestros verdaderos valores, nuestros mejores sentimientos y sinceras actuaciones; celebremos el hecho de ser estrellas de esperanza, novedad y alegría para el firmamento de la humanidad de manera que cada día de nuestra vida la disfrutaremos desde la inocencia del niño, despreocupadamente, aprendiendo y creciendo a cada momento.

 

 

 

Vive la época en que todos nos olvidamos de nuestros pesares y ayudamos a los demás a superarlos.


Ricardo Zúñiga

Profesor y estudiante de Brahma Kumaris en Bogotá, coordina el Área Educativa en Brahma Kumaris. Es profesor y pedagogo.

  

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