| - Usted estaba allí... -Sí, en la torre norte, la primera en recibir el impacto y la última en derrumbarse. Trabajo en la planta 64. Cuando se produjo la explosión, a las nueve menos cuarto de la mañana, estábamos 150 compañeros en la oficina. |
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-¿Qué ocurrió?
-El edificio empezó a temblar. Los cristales se rompieron y el metal de las paredes cayó sobre nosotros. Pensamos que era un terremoto.
-¿Cómo reaccionaron?
-Con bastante calma. Habíamos realizado simulacros de evacuación en caso de accidente y sabíamos lo que había que hacer, así que bajamos ordenadamente las escaleras.
-Hubo gente que se tiró por las ventanas.
-Yo no lo vi, pero lógicamente el vacío causado por el impacto y la altísima temperatura hizo que algunos salieran disparados y otros intentaran escapar por las ventanas.
-¿Qué ocurrió con ustedes?
-Bajamos 30 pisos atravesando un humo espeso que apenas nos dejaba respirar. Íbamos en fila, muy juntos. A esa altura del edificio la gente se amontonaba en la escalera y no pudimos seguir bajando. Dejamos que las personas quemadas pasaran primero y a algunos tuvimos que bajarlos a cuestas.
-¿Fue usted quien guió a su grupo?
-Yo practico la meditación desde hace 17 años. Los ejercicios de respiración me fueron muy útiles para controlar la sensación de ahogo. La meditación me ayudó a estar más relajado y afrontar los hechos con más calma. Eso hizo que los demás me siguieran.
-Pero la situación se complicó...
-Sí, en el piso 33 tuvimos que esperar mucho tiempo en medio del humo. Había una confusión total. Mientras nosotros intentábamos seguir bajando subía un grupo de bomberos. Ver cómo se jugaban la vida por nosotros nos animó. Luego, la mayoría de esos hombres se quedaron atrapados.
-Eso debe ser muy duro de superar.
-Lo es, pero me aferro a la idea de que el bien existe.
-¿Qué pasó al caer la torre sur?
-Habíamos llegado al piso 20 y escuchamos otra gran explosión. Todo el edificio tuvo una sacudida y nos tiró al suelo. En ese momento supimos que algo espantoso estaba pasando. Nuestra salida se hacía cada vez más lenta y desesperada, el humo era irrespirable, la gente gritaba y lloraba.
-¿Y usted?
-Conseguí mantener la calma, pero cuando ya estábamos cerca de la planta baja las tuberías de agua explotaron. Se formó una cascada de agua que bajaba con mucha fuerza por las escaleras. La gente resbalaba y se hacía daño. El pánico fue creciendo.
-Supongo que debían estar a oscuras.
-Sí, caminábamos con el agua cubriéndonos los pies y sobre 25 centímetros de ruinas por un corredor completamente oscuro y lleno de humo. Todos los cables colgaban sobre nuestras cabezas.
-¿Cómo salieron de allí?
-Los bomberos nos dijeron que avanzáramos tocando las paredes. Cuando llegamos al exterior había fuego por todas partes y el viento y el calor provocaba un revuelo de cascotes; era muy difícil avanzar. Cuando conseguimos salir del área devastada se oyó un nuevo estruendo y todo el suelo tembló.
-¿Corrió?
-Todos corrimos apoyados unos en otros para alejarnos. La torre se estaba derrumbando y nosotros acabábamos de salir de ella.
-¿Adónde fue?
-Con un grupo de personas fuimos al centro de meditación que está en la Quinta Avenida, junto a la calle 33.
-¿Fue entonces cuando usted se derrumbó?
-Estaba terriblemente impactado, pero contento de mí mismo porque fui capaz de ayudar a otros y no pensé en salvarme sólo yo. Creo que todo eso se lo debo a la meditación: fui capaz de unir la mente y el alma.
-¿Qué les decía a sus compañeros?
-Que fueran valientes, les animaba para que mantuvieran la fe y la confianza. Yo mismo estoy sorprendido de haber podido respirar de una forma casi normal y haber podido guiar a la gente a través del humo y los escombros. Me sentía ajeno a aquella catástrofe.
-¿Ajeno?
-Sí, como si estuviera fuera de la escena. Me sentía como un niño que observa una obra de teatro.
-En 1993 usted también fue víctima de otro atentado terrorista en el World Trade.
-Sí, aquella vez escapé 10 minutos antes.
-¿Cree en el destino?
-Para mí Dios es el destino y la suprema justicia.
-Usted es ingeniero de estructuras, ¿temía que el edificio se derrumbara?
-Supimos que el impacto se debía a un avión por los bomberos y descarté la idea de que eso pudiera derrumbar el edificio. Pero cuando vi caer la torre sur supe que había muchas posibilidades de que la nuestra también se derrumbara.
-¿Cuál es la situación en estos momentos en Nueva York?
-La gente está muy confusa y no sabe exactamente a quién hacer caso, adónde mirar, cómo reaccionar. Pero aunque muchos piensen que esta ciudad es caótica, tenemos una gran capacidad de sufrimiento y de rehacernos. La gente fue muy solidaria.
-¿Hay ganas de venganza?
-Para mí esta catástrofe es la gran señal de que algo debe cambiar en este mundo que propicia el odio y la venganza. Pero espero que seamos generosos y sepamos detener el ciclo de venganza.
RAM
PRAKASH
Esta noticia
es de La Vanguardia Digital (http://www.lavanguardia.es/),
Jueves, 13 de septiembre de 2001
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