LA EXPERIENCIA DE UN VOLUNTARIO

Por siglos el voluntariado ha sido un importante factor de
humanidad en nuestra civilización y a la vez, el menos investigado y trabajado.
El voluntario es aquel que va más allá de sus propias limitaciones, que se
arriesga por otros sin una paga más grande que una sonrisa o un gesto de
agradecimiento.
Sin embargo, en los últimos años, ha tomado una forma y una
importancia que antes no se hacía evidente. Se calcula que más de 90 millones de
norteamericanos dedican al menos una hora semanal a labores voluntarias y aunque
no haya cifras en Latinoamérica o Europa, hay un número muy alto de personas que
se dedican a otros, por el simple placer de dedicarse y dar a los demás. Como
reconocimiento por esto, las Naciones Unidas declararon el año 2001 como el Año
Internacional de los Voluntarios.
A continuación, cuatro puntos importantes
para aquellos que desean ser voluntarios, para los que ya lo son, o para los que
simplemente quieren saber como es eso.
El comienzo: llenándose de energía
y entendiendo el contexto
Hace 18 años algo pasó en mi vida y decidí
cambiarla completamente. No fueron eventos tan importantes o trascendentales,
pero sin duda causaron una transformación en mi manera de pensar, comportarme y
ser.
Hace 18 años decidí viajar por un sendero muy poco transitado.
Entusiasmado y feliz, empecé a descubrir lo que nunca me enseñaron: la capacidad
de entrega.
Al comienzo, me dediqué a entender muchas cosas. Pasé mis tres o
cuatro primeros años simplemente disfrutando clases, recibiendo de otros y a
veces, y cuando me era conveniente, ayudando en algo a las demás
personas.
Fue este comienzo que me llenó como ser humano y me ayudó a elevar
mi autoestima. De lo contrario, simplemente ir y salir a ayudar a otros, sin
antes haberse sentido a sí mismo siendo ayudado, sería vacío y, con el tiempo,
puede que se arrepienta.
Hace un par de años, una señora argentina quien
cuida de la población más pobre de Buenos Aires decía entre lágrimas que nunca
había realmente conversado consigo misma. Su experiencia me marcó mucho: en
aquel momento comprendí porque había demorado en ir a ayudar a los demás.
Simplemente porque necesitaba primero charlar conmigo mismo.
Si eres
voluntario, sabes que eso significa que tu tiempo no te pertenece, tus deseos
deben alinearse con los deseos de los demás y el primero en sacrificarse siempre
eres tú. Pero, eres aquel cuya vida no será aburrida; aquel quien no necesita
ver los Simpson o cualquier de estas comedias para divertirse o aventurarse – la
vida del voluntario es en sí mismo una aventura.
Pero, antes de aventurarse,
el voluntario debe estar lleno internamente. Solo algo lleno vale la pena ser
dado. Y la vida de un voluntario es una vida dada al
mundo.
| Aprendiendo... | ![]() |
Alguien un día dijo que sí, le gustaba aprender;
lo que no le gustaba era ser enseñado.
Y ahí entramos en una paradoja
esencial: para aprender, necesariamente se necesita un profesor. Puede que el
profesor no sea una persona; las situaciones y la naturaleza son excelentes
profesores. Pero aún así, tendré que ser enseñado.
Dentro de la rutina del
voluntario, el aprendizaje es un ingrediente básico, pues nadie sabe todo lo
suficiente como para decir que no tiene que aprender nada. Además, los procesos
en las organizaciones de voluntarios son muy diferentes de las de no-
voluntarios.
Recuerdo que mi primer "trabajo" fue el de cuidar el sonido. En
una institución como Brahma Kumaris, que trabaja con la meditación, la música
tiene un papel fundamental. Y realmente no se necesita un curso universitario
para manejar el sonido – que es básicamente poner ciertas músicas en ciertas
horas – pero sí entender el entorno en el cual está.
En la visita de una
profesora hindú en Sao Paulo, donde vivía, recibí una interesante enseñanza. Lo
interesante es que aprendí sin tener que ser enseñado, al menos directamente.
Éramos en la época dos personas cuidando el sonido y el otro muchacho, durante
una clase de esta profesora, hizo un ruido excesivo en el cambio de los
cassettes. Si alguien ha meditado sabe lo que significa el ruido excesivo –
desconcentra y puede eliminar cualquier atmósfera pacífica creada. Entonces,
ella lo corrigió inmediatamente.
Aprendí en este momento que, aunque estoy
haciendo un trabajo sin que me paguen, todavía necesito dedicarme. El dinero
realmente no debe ser el factor básico para saber si debo hacer o no las cosas
bien.
La segunda lección es que debemos estar abiertos a aprender de los
errores de los demás. De esta forma, evitamos que se repitan problemas y
ayudamos a crear una atmósfera, un clima potencialmente armónico.
Entrega
es decir SÍ
Las dos palabras más pequeñas en casi todos los idiomas son SÍ y
NO. Si te das cuenta, las relaciones humanas giran alrededor de estos dos temas.
Cuando decimos SÍ (en cualquier expresión, aún con nuestros ojos), damos permiso
a que entren en nuestra vida. Al decir NO, cerramos una puerta.
En el trabajo
voluntario, se necesitan muchos SÍ's y pocos NO's. En realidad, se necesita un
equilibrio, a veces difícil de encontrar.
Porque para que una persona
realmente sea voluntaria y sirva a otros, necesita, como mencioné antes,
llenarse mucho. El equilibrio que existe es entre servir a los otros y servirse
a sí mismo. Y ¿cómo puedo pensar en este equilibrio si estoy trabajando para
salvar una vida?
Hace poco tiempo, un terremoto sacudió a Colombia. Dentro de
la inmensa tragedia vivida, una llamó la atención de la prensa y del pueblo en
general: el director de un hospital, cuya madre murió en el temblor. Rápidamente
la enterró y regresó a sus labores – en aquel momento, no había tiempo para el
duelo.
Aunque el director no es un voluntario, ahí está presente el espíritu
real del voluntariado: ser capaz de ir más allá de mis limitaciones y dar,
constantemente. Dar, a pesar de no quererlo hacer.
Si sientes que no eres
capaz de hacerlo, entonces regresa a la primera lección. Y en mi vida de
voluntario, regreso ahí casi todos los días.
El servicio empieza en la
mente
Por último, el voluntario descubre que antes de actuar, debe estar
bien. Vivimos en un mundo de incoherencias y hasta contradicciones. Es
complicado sin duda ser perfecto y no tener ninguna incoherencia entre lo que se
piensa y lo que se hace, pero es importante por lo menos tratar de hacer
eso.
Aprendí hace muchos años que la paz mental puede influir para que una
tarea muy común y sin brillo se torne valiosa, así como su ausencia puede
transformar el show más hermoso en algo vacío y sin sentido.
Es eso lo que
veo todos los días y trato de, en lo máximo posible, servir primero dentro de mi
propio ser. Permitir que mi mente esté llena de paz y serenidad, que esté feliz
y contenta. Sé que esto va a influir en lo que realice durante toda la
vida.
Para eso, medito y aprendo. Para eso, me reviso todas las noches, a ver
que sucedió durante el día. Para eso, pregunto a los demás como me he portado y
hago lo máximo de esfuerzos para mejorar aún más.
Pero todo lo que hago, y
todo lo que tú haces, empieza ahí en este espacio intangible y aparentemente
inaccesible, que es la mente. Cuida tus pensamientos y tus acciones serán las
mejores jamás vistas.
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Marcelo Bulk
Consultor empresarial y conferencista internacional sobre temas de desarrollo humano, coordina la Brahma Kumaris en Colombia y la webpage BKCOLOMBIA.COM |