REFLEXIONES - Espiritualidad y Productividad


Uno de los temas que en la actualidad reviste mayor interés es el relacionado con la competitividad; ya sea a nivel pais o de empresa, los dirigentes buscan afanosamente adoptar los correctivos que nos lleven a mejorar nuestra capacidad de competencia en el concierto internacional. La competitividad está ligada a la productividad de los diferentes agentes económicos que intervienen en el proceso, en especial las personas, por tal motivo voy a referirme a la "Escala de la Productividad".



En primer lugar presentaré los diferentes factores que componen la escala y luego analizaré la forma como la espiritualidad incide en la práctica de los mismos.

Determinar Principios y Valores, es el primer escalón de la pirámide por cuanto el éxito debe estar fundamentado en el conjunto de principios y valores que describen la filosofía que motiva nuestra existencia, en la medida en que nuestros valores sean congruentes con las metas personales podremos lograr la paz interna que buscamos.

Para precisar los valores que van a guiar nuestras acciones podemos formular y responder las siguientes preguntas:


Al respecto es importante tener en cuenta que el orden incorrecto de los valores puede llevarnos al fracaso o ser la causa de no poder alcanzar las metas, pues, en el proceso de toma de decisiones siempre nos inclinamos por lo que valoramos mas en lugar de lo que valoramos menos; ello señala la importancia que tienen los valores en nuestra vida, por lo tanto, una forma práctica de identificar valores es observar nuestro comportamiento, actividades y decisiones que tomamos cada día; la manera cómo empleamos el tiempo indica nuestros verdaderos valores y prioridades.

Identificar Sueños y Aspiraciones, son el combustible que mantiene ágil el andar, canalizan nuestro tiempo, hacen que seamos productivos, que agenciemos la realización de nuestros sueños y la concreción de las metas deseadas y que podamos hacer lo que queremos hacer, por lo tanto nos dan energía y hacen que desarrollemos nuevos hábitos.

En consecuencia, es importante soñar en grande y hacer una lista de aquello que pretendemos lograr, para tal cometido, se sugiere desarrollar los siguientes interrogantes:

Si, dentro de 20 años, me piden escribir los logros con los que me siento orgulloso, ¿qué me gustaría escribir? Si se me informan que sólo me quedan 10 años de vida, ¿a qué los dedicaría? ¿Qué me gustaría lograr si tuviera el tiempo, el dinero, el talento y el apoyo requerido en forma ilimitada?.

Establecer Metas y Objetivos Claros, debido a que una meta es un sueño con una fecha, conviene hacer una lista de todo lo que nos gustaría hacer, tener, o llegar a ser durante los próximos años, ( por ejemplo dentro de 5 años). En este caso el tiempo juega un papel muy importante, ya que el periodo previsto para alcanzar nuestras metas debe demandar el máximo de nuestro potencial, por consiguiente las metas deben generar tal entusiasmo que nos lleven a desarrollar una disciplina fuera de lo común para alcanzarlas, cuidando que sean realistas y flexibles, pues van a existir obstáculos que es preciso superar y adquirir los hábitos o habilidades que precisamos para tal fin. La mejor manera para aprender a administrar el tiempo es tener una visión clara de nuestras metas y objetivos; las metas borrosas son un gran enemigo, ¡ no vale la pena redoblar esfuerzos si olvidamos o no sabemos lo que perseguimos ¡; solo el 3% de las personas en el mundo tienen metas claras, y ese 3% corresponde a las personas exitosas.

Las preguntas que podemos formularnos para seleccionar nuestras metas pueden ser:
¿Qué cambiaría en mi vida actual, qué haría de manera distinta, qué comenzaría, qué haría aún más, qué dejaría de hacer, adónde iría si dispusiera de todo el dinero que necesito de la noche a la mañana?

La respuesta puede concordar con lo que desearía estar haciendo, que generalmente es lo que debería estar haciendo.

Si fuera a escribir mi propia historia ¿qué me gustaría escribir? ¿Qué gran sueño o meta me atrevería a perseguir si supiera que no existe ninguna posibilidad de fracaso? ¿Qué es lo que realmente disfruto hacer, qué es lo que me produce la mayor satisfacción, qué es lo que me produce mayor sentimiento de importancia y mayor autoestima?

Conviene destacar que debe haber un balance al establecer metas, de tal manera que podamos tener logros en los diferentes campos, esto es en el campo personal, familiar, laboral y social.

 

Precisar los Objetivos Relacionados con la Meta Principal, para ello conviene hacer una lista de metas intermedias, actividades y objetivos a corto y mediano plazo, que nos lleven a conseguir la meta principal, organizándolos según el orden de importancia. Para facilitar el proceso se puede pensar en lo siguiente: si de todas aquellas actividades sólo se pudiera realizar una, ¿cuál me llevaría más cerca de la meta principal? Aquella que sea seleccionada será la No. 1. Luego podemos preguntarnos: si solo pudiera llevar a cabo dos acciones, ¿cuáles serían las que me llevarían mas cerca de la meta principal? Y así sucesivamente se va dando valor numérico a cada actividad de acuerdo a su importancia.

El objetivo del ejercicio es lograr dividir la meta principal en sus componentes básicos y organizarla en actividades, ya que ello la torna realizable y la coloca bajo nuestro control. Este procedimiento se sigue con todas las metas que hayan sido establecidas, una vez terminado el proceso se tendrá una lista de actividades y objetivos claros y ordenados que nos ayudarán a lograr las metas propuestas.





Control de las Actividades Diarias, ejecutados los pasos anteriores se fijan prioridades para las actividades que necesitamos desarrollar, para este fin es preciso tener en cuenta el principio del 80 / 20, que compara las pocas cosas vitales con las muchas cosas triviales. De acuerdo con dicho principio, el 20% de las actividades que realizamos producen el 80% de los resultados y el 80% de dichas actividades generan solo el 20% de los resultados; este principio se aplica a cualquier área de la vida, por ello podemos concluir que el 80% de nuestra negatividad proviene del 20% de las personas con las que interactuamos.

No hay duda que la observancia de los pasos indicados nos llevarán a ser productivos, pero tal como quedó planteado, lo primero que debemos hacer es comenzar por ser concientes, emerger y potenciar los principios y valores que orientarán nuestras actuaciones; para ello es necesario volver la mirada a nuestra dimensión espiritual, por cuanto ahí es donde tienen su fundamento los principios y valores. Igualmente, se requiere de una mente e intelecto claros para poder identificar nuestros propósitos y sueños, determinar nuestras fortalezas, precisar los retos que tenemos que afrontar, al igual que modificar los miedos, creencias y formas de pensar que afectan nuestra visión y actitud.

Para dicho propósito, la meditación Raja Yoga es una herramienta muy valiosa, pues, nos permite descubrir nuestros verdaderos principios y valores, replantear nuestras creencias y tener una visión amplia del futuro que nos anime a ser mejores cada día, mediante un proceso de cambio personal coherente y sistemático.

El abordar nuestra espiritualidad nos lleva a realmente ser productivos, por cuanto organiza y canaliza la energía para primero SER, luego HACER y finalmente TENER la calidad de vida que merecemos, propiciar relaciones armoniosas y constructivas y desplegar las acciones que forjen el mundo que deseamos lograr.


Manuel Cerón

Manuel Cerón es catedrático de varias universidades en Bogotá y facilitador en procesos de calidad. Actualmente, es el Coordinador Administrativo en la sede central de Brahma Kumaris, en Colombia.

 

próxima edición:   Fijando Metas en un Mundo en Caos

 

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