Brahma Kumaris World Spiritual University Artículos Espirituales
Derechos Humanos, Derechos Interiores de Cada Ser, de Valerie-Anne Bernard

BRAHMA KUMARIS
 
UNIVERSIDAD ESPIRITUAL MUNDIAL
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INDICE DE ARTICULOS

 

Es interesante observar la evolución de nuestro mundo a través de las etapas en la historia donde se han reclamado derechos en distintos niveles. Esta dinámica fue aumentando en la medida en que la conciencia de la gente cambió y se dio cuenta de sus necesidades por la escasez de las mismas, y se plantearon como derechos, pero también en la medida en que el daño de nuestro planeta se hizo cada vez más obvio y violento. La Declaración de los Derechos Humanos se hizo entonces en un período donde se estaban violando los derechos primordiales del individuo. Desde entonces ha llegado a ser un texto usado con fines judiciales, políticos, sociales, y humanistas por razones obvias.

Hay derechos, sin embargo, que cada quien tiene que reclamarse a sí mismo. Por ejemplo el derecho a la paz es un derecho físico y moral de cada uno de nosotros. Sin embargo, es también un nivel de compromiso y de interés interior que cada persona tiene que desarrollar y vivir. Es decir que a nivel interior cada uno de nosotros tiene que aprender a administrar sus propios recursos o la falta de estos, para poder llegar a vivir una vida sana y equilibrada, una vida que satisfaga nuestro deseo y nuestras necesidades.Este trabajo interior, de entenderse a sí mismo, es y tiene que ser voluntario, no se puede obligar a nadie a ser alguien de paz o equilibrado. Es cierto que existen circunstancias que pueden ser o no favorables, sin embargo, es uno mismo quien tiene que trascender o sobrepasar los límites que son propios. Y eso es válido especialmente en el nivel interno.

 

El derecho a la Paz a nivel espiritual este derecho o capacidad siempre ha sido reconocido como una opción o más bien una meta que las personas tenemos que esforzarnos por lograr; porque tenemos el poder de hacernos nosotros mismos felices o infelices de acuerdo con el uso de estas capacidades propias. Nuestras herramientas son individuales y requieren que aprendamos a conocerlas y usarlas. Aprender a conocerse a sí mismo, es un trabajo personal y propio de cada uno de nosotros, ya que podemos tener mucha información accesible, pero junto con esta existe el arte de hacer la información una realidad, pues,  tener un mapa no me hace conocer la forma, ni los olores, ni los colores de un país. De la misma manera, aunque tengamos un conocimiento teórico de nuestra conciencia, el poder de la experiencia, el poder del uso de estas capacidades de forma voluntaria es lo que hace que el conocimiento llegue a ser sabiduría. Se trata de la exploración voluntaria de uno mismo, de tener la paciencia de escuchar la voz de la conciencia profunda, de indagar qué es lo que uno quiere, en el fondo, frente a la puerta de la muerte, frente a la propia conciencia y los deseos más puros, frente a lo que uno desea hacer con su vida y frente al cuestionamiento de con qué intensidad quiero realmente lograr la paz, el respeto y el conocimiento. Si mi deseo es superficial, también el logro mío lo será. Somos seres con el poder de sentir, de pensar, de crear, y todos estos poderes o derechos se hacen fuertes en la medida en que los usamos y los desarrollamos. Tal como un talento musical, aunque se tenga, si no se practica y ejercita, el resultado será un mal músico. Una herramienta llega a ser accesible y compartible con cualquiera en la medida en que sea claro el uso que se le puede dar a aquello, y se encuentre afinada mi capacidad. La paz es extremadamente volátil, es decir que no se puede retener con instrumentos ni con la mano, es algo que tengo que seguir percibiendo con mis recursos internos y no dejar que nada me aleje de ella, porque si no ya no será accesible…  

Es en esta medida que debo conocer bien mis recursos internos y mis capacidades sutiles para usarlos. · El derecho a la dignidad La dignidad humana, como la paz, es un derecho que nos tenemos que reclamar a nosotros mismos, porque es un derecho que se vive desde adentro, es una conciencia, un valor que me brindo a mí mismo. Y especialmente si lo queremos brindar o compartir tenemos que conocerlo a fondo y haberlo experimentado para promoverlo y motivarlo en los demás. Por supuesto que somos seres sensibles a nuestro entorno, a las influencia de los medios de comunicación y a las distintas presiones sociales que desempeñan un importante papel en nuestras vidas interiores…

Sin embargo, el aspecto interior le corresponde a cada persona. A pesar de todas las dinstintas presiones, vivir con dignidad humana y darse a sí mismo el respeto necesario es un trabajo individual. No puedo quedarme esperando que los otros me lo den, porque podría esperar toda la vida sin que suceda. Es también una lucha interna en la cual nos revindicamos y reconciliamos en la cual tenemos que aprender lo que no nos ha sido enseñado; es decir sanarnos, cuidarnos, tratarnos a nosotros mismos con todo el cariño y a la vez con todo el respeto necesario porque sólo así puede fluir en mi ser y en mi conciencia el potencial más especial que tengo en lo más profundo.Cuando logramos ser victoriosos en la relación con nosotros mismos podemos enseñar a través del ejemplo, otro tipo de relación tanto con uno mismo como con los demás, relaciones basadas en este principio de dignidad y respeto absoluto a cada ser no necesariamente por el papel que desempeña sino por el hecho de ser.

 

DERECHOS HUMANOS, DERECHOS INTERIORES DE CADA SER.

 

Es interesante observar la evolución de nuestro mundo a través de las etapas en la historia donde se han reclamado derechos en distintos niveles. Esta dinámica fue aumentando en la medida en que la conciencia de la gente cambió y se dio cuenta de sus necesidades por la escasez de las mismas, y se plantearon como derechos, pero también en la medida en que el daño de nuestro planeta se hizo cada vez más obvio y violento. La Declaración de los Derechos Humanos se hizo entonces en un período donde se estaban violando los derechos primordiales del individuo. Desde entonces ha llegado a ser un texto usado con fines judiciales, políticos, sociales, y humanistas por razones obvias. Hay derechos, sin embargo, que cada quien tiene que reclamarse a sí mismo. Por ejemplo el derecho a la paz es un derecho físico y moral de cada uno de nosotros. Sin embargo, es también un nivel de compromiso y de interés interior que cada persona tiene que desarrollar y vivir. Es decir que a nivel interior cada uno de nosotros tiene que aprender a administrar sus propios recursos o la falta de estos, para poder llegar a vivir una vida sana y equilibrada, una vida que satisfaga nuestro deseo y nuestras necesidades. Este trabajo interior, de entenderse a sí mismo, es y tiene que ser voluntario, no se puede obligar a nadie a ser alguien de paz o equilibrado. Es cierto que existen circunstancias que pueden ser o no favorables, sin embargo, es uno mismo quien tiene que trascender o sobrepasar los límites que son propios. Y eso es válido especialmente en el nivel interno. · El derecho a la Paz A nivel espiritual este derecho o capacidad siempre ha sido reconocido como una opción o más bien una meta que las personas tenemos que esforzarnos por lograr; porque tenemos el poder de hacernos nosotros mismos felices o infelices de acuerdo con el uso de estas capacidades propias. Nuestras herramientas son individuales y requieren que aprendamos a conocerlas y usarlas. Aprender a conocerse a sí mismo, es un trabajo personal y propio de cada uno de nosotros, ya que podemos tener mucha información accesible, pero junto con esta existe el arte de hacer la información una realidad, pues, tener un mapa no me hace conocer la forma, ni los olores, ni los colores de un país. De la misma manera, aunque tengamos un conocimiento teórico de nuestra conciencia, el poder de la experiencia, el poder del uso de estas capacidades de forma voluntaria es lo que hace que el conocimiento llegue a ser sabiduría. Se trata de la exploración voluntaria de uno mismo, de tener la paciencia de escuchar la voz de la conciencia profunda, de indagar qué es lo que uno quiere, en el fondo, frente a la puerta de la muerte, frente a la propia conciencia y los deseos más puros, frente a lo que uno desea hacer con su vida y frente al cuestionamiento de con qué intensidad quiero realmente lograr la paz, el respeto y el conocimiento. Si mi deseo es superficial, también el logro mío lo será. Somos seres con el poder de sentir, de pensar, de crear, y todos estos poderes o derechos se hacen fuertes en la medida en que los usamos y los desarrollamos. Tal como un talento musical, aunque se tenga, si no se practica y   ejercita, el resultado será un mal músico...



Una herramienta llega a ser accesible y compartible con cualquiera en la medida en que sea claro el uso que se le puede dar a aquello, y se encuentre afinada mi capacidad. La paz es extremadamente volátil, es decir que no se puede retener con instrumentos ni con la mano, es algo que tengo que seguir percibiendo con mis recursos internos y no dejar que nada me aleje de ella, porque si no ya no será accesible…

Es en esta medida que debo conocer bien mis recursos internos y mis capacidades sutiles para usarlos. · El derecho a la dignidad La dignidad humana, como la paz, es un derecho que nos tenemos que reclamar a nosotros mismos, porque es un derecho que se vive desde adentro, es una conciencia, un valor que me brindo a mí mismo. Y especialmente si lo queremos brindar o compartir tenemos que conocerlo a fondo y haberlo experimentado para promoverlo y motivarlo en los demás. Por supuesto que somos seres sensibles a nuestro entorno, a las influencia de los medios de comunicación y a las distintas presiones sociales que desempeñan un importante papel en nuestras vidas interiores… Sin embargo, el aspecto interior le corresponde a cada persona. A pesar de todas las dinstintas presiones, vivir con dignidad humana y darse a sí mismo el respeto necesario es un trabajo individual. No puedo quedarme esperando que los otros me lo den, porque podría esperar toda la vida sin que suceda. Es también una lucha interna en la cual nos revindicamos y reconciliamos en la cual tenemos que aprender lo que no nos ha sido enseñado; es decir sanarnos, cuidarnos, tratarnos a nosotros mismos con todo el cariño y a la vez con todo el respeto necesario porque sólo así puede fluir en mi ser y en mi conciencia el potencial más especial que tengo en lo más profundo.  Cuando logramos ser victoriosos en la relación con nosotros mismos podemos enseñar a través del ejemplo, otro tipo de relación tanto con uno mismo como con los demás, relaciones basadas en este principio de dignidad y respeto absoluto a cada ser no necesariamente por el papel que desempeña sino por el hecho de ser.

 

 


Valerie-Anne Bernard es la directora de Brahma Kumaris para Costa Rica y Panamá. Francesa de nacimiento, Valerie es una persona que hace muchos años ha trabajado con los seres humanos en diversos países del mundo, logrando a través del tiempo una visión integral de la vida. Si deseas contactarte directamente con ella, escríbale a su email: valerian@sol.racsa.co.cr


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